Mario de Andrade, un vanguardista brasileño

"Soy trescientos ... y un día me encontraré"

Hace sesenta años apareció la primera edición brasileña de "Macunaíma, el héroe sin ningún carácter", de Mario de Andrade, líder -con su hermano Oswald- del movimiento modernista y figura capital de la literatura brasileña del siglo XX. La siguiente nota de Agustina Roca ofrece un revisión general de la obra de Andrade, en su múltiple labor de poeta, narrador y ensayista.

Nota publicada en el Diario Clarín

 

Por Agustina Roca

 

MACUNAÍMA, aquel inefable personaje que diseñó Mario de Andrade -bautizándolo además, "héroe sin ningún carácter", para recalcar su condición de brasileño que aún no había encontrado su identidad nacional- exclamaba constantemente una frase que define uno de los rasgos del temperamento brasileño: ¡Ay ¡ ¡Qué pereza!. Sin embargo esta, su definición, no encuadra en absoluto con el temperamento de su autor, Mario Raúl de Morais Andrade, un guerrero infatigable que dedicó su vida a renovar los procedimientos literarios, a descubrir un lenguaje de vanguardia que expresase la identidad de ese Brasil que comenzaba a industrializarse.

Andrade incursionó en poesía, cuentos, ensayos, crónicas. Toda esta diversificación literaria lo convirtió en un escritor complejo, un erudito que dominó muchas ramas del saber y que, como pocos, fue capaz, de combinar conocimientos con una rara capacidad inventiva. Su diversidad pionera, unida a un Brasil que no había terminado de perfilar su esencia fue, quizá, la que lo llevó a escribir su famoso poema: "Soy trescientos, soy trescientos cincuenta / Pero un día al final yo daré conmigo."

Para entender a este creador se puede partir de una palabra-llave: conciencia. Conciencia del poema como resultado de las experiencias individuales insertadas en el yo profundo, conciencia de la necesidad del intelectual en la vida de su tiempo, conciencia de la función social de la obra de arte. Con dificultad, Andrade intentó permanecer fiel a estas vertientes a lo largo de su madurez literaria y, por momentos, se sintió desgarrado entre tantos rumbos, tironeos que se perciben en el nivel de su prolífica y variada obra. Unas palabras de João Luis Lafetá en un ensayo sobre la segunda fase del modernismo ejemplifican estos vaivenes que sufrió Andrade: Mario vivió con dramatismo la tensión entre su sensibilidad de artista, consciente de las exigencias de la escritura, y sus impulsos de intelectual en busca de un mayor desempeño en su papel de formador de una nacionalidad artística. "

Dibujar un perfil de Andrade resulta bastante farragoso porque no sólo fue un hombre de letras, un creador, sino también un musicólogo, un folclorista adulto capaz de ahondar en el mensaje y en los medios expresivos del arte primitivo del Brasil. Andrade, quién fue un hombre que prácticamente no salió de su país y de su San Pablo " de las neblinas finas ", realizó tres viajes para profundizar en el arte primitivo, leyendas y costumbres, que salieron posteriormente en crónicas e influyeron definitivamente en su temática y en su compromiso como escritor. Fueron verdaderos viajes etnográficos: el primero a Minas Gerais en 1924, el segundo al Amazonas en 1927, el tercero al Nordeste en 1928.

De todos ellos regresó con numerosas cerámicas y objetos indígenas para aumentar su colección que, posteriormente, se convertiría en un valioso testimonio cultural del país.

Conocer esta faceta de Andrade como investigador y folclorista ayuda a aprehender su obra literaria: esta nació, definitivamente, de esa fusión entre el arte primitivo, las letras y la música. Su lenguaje coloquial, por ejemplo, está lleno de ritmo y de musicalidad: "Brasil que amo porque es el ritmo de un brazo atrevido / El gusto de mis descansos / La cadencia de mis cartas amores danzas." Cuando el autor editó Macunaíma dijo que la consideraba una rapsodia porque su yuxtaposición de trozos ganaba unidad en el conjunto.

En su libro de poemas El carro de la miseria , que el autor declaró haber escrito en un estado casi mediúmnico, resacoso, después de una noche rociado de abundante vino blanco de Portugal, habla, entre otras alusiones musicales, de los zabumbas (bombos). En un ensayo, el autor da una aclaración que permite comprender mejor esta influencia de la música en su poesía: " ¿Por qué zabumba? Es sencillo. Es la constancia coreográfica -dionisíaca que atraviesa toda mi poesía. Roger Bastilde ya habló sobre esto. En casi todos los momentos excitantes, en el dolor y en la alegría, yo me disuelvo en danza." Y esta particularidad de bailar en los momentos cruciales es, como escribió el poeta senegalés Senghor en el prólogo de sus Poemas de la Negritud , una característica de la raza negra.

Líder de un combate estético

Después que publicó su segundo libro de poemas, Pauliceia Alucinada , Andrade se convirtió en líder de un combate estético y lo denominaron el "Papa del modernismo". Los modernistas gritaban: Queremos un arte genuinamente brasileño, hijo del cielo y de la tierra, del hombre y del misterio ". Para destacar el lugar que ocupó Mario de Andrade en la literatura brasileña, nada mejor que unas palabras Manuel Bandeira. Ambos poetas se conocieron en 1921, en una reunión en que Andrade leía sus poemas. Bandeira, tímido e introvertido, quedó deslumbrado con la personalidad magnética del autor paulista: Mario leía admirablemente sus poemas. Convencía. A pesar de ciertas rebabas que siempre me hirieron en sus poesías, sentí, de pronto, la pureza del poeta y reconocí, en muchos poemas que escribí posteriormente, la marca dejada por él en mi modo de sentir y de expresar la poesía. Fue -me parece- la última influencia que recibí: lo que leí y ví después de eso ya me encontró calcificado en mi definitiva manera de ser. "

El famoso Prefacio Interesantísimo de Pauliceia causó una revolución. Fue el primer texto que se escribió en el Brasil sobre la naturaleza de los procedimientos técnicos del arte contemporáneo y se convirtió en un manifiesto pionero del modernismo, quizá por ello Andrade había afirmado allí: "Toda perfección en arte significa destrucción" . El verso libre de Pauliceia , sin métrica ni rima, la simultaneidad de sentimientos y el uso constante de la ambigüedad poética contrastaban notablemente con la poesía parnasiana, medida, repetitiva, lineal. Según el crítico Bosi: Pauliceia es una poética donde se encuentran afinidades con la escritura automática de los surrealistas; también con la experiencia cubista en que por medio de la deformación abstracta rompe los moldes seudoclásicos del arte académico, y, por cierto, del futurismo italiano y de su teoría de le «parole en libertá»."

Así comenzaba en el Brasil un movimiento que desacralizaba el arte, bregaba por la no-escuela y la libertad creadora, agregaba el lenguaje coloquial y buscaba sus fuentes de inspiración en la vida cotidiana, incorporando el ridículo, la ironía, la ternura, el humor. Dice Andrade en su prefacio: "Todo este prefacio, con todos los disparates de las teorías que contiene, no vale nada. Cuando escribí Pauliceia no pensaba en nada de todo esto. Lloré, reí, canté, grité... porque, antes que nada, ¡yo vivo!

El primer momento del modernismo, como lo reconoció posteriormente Andrade en su ensayo El movimiento modernista (1942), cometió varios errores, entre ellos, un acusado cosmopolitismo. Pero, posteriormente, este cosmopolitismo se combinaría con componentes localistas, fusionando así las nuevas técnicas literarias con formas de expresión artísticas de la cultura popular. A la revolución estética del comienzo se sumaba entonces una revolución ideológica. Así, Andrade en sus nuevos libros, Losango Caqui Tribu de Jabuti , fue incluyendo zonas y leyendas del Brasil y buscó un lenguaje que lo caracterizase: "Noches pesadas de olores y de calores apiñados.../ Fue el Sol que por todo el inmenso Brasil / Anduvo marcando de moreno a los brasileños."

Después de esto, Andrade pasó a una etapa en la que deambuló de una línea intimista, introspectiva ( Remate de males, Azul ) a una poesía comprometida. Son los poemas de Lira paulistana El carro de la miseria , escritos durante el Estado Nuovo y publicados después de su muerte: "En cánticos, en placeres, en trabajos y en fábricas / Luces de gloria. Es la ciudad... Es la enmarañada forma / Humana corrupta de la vida que muge y se aplaude, / Y se aclama y se falsifica y se esconde. Y deslumbra."

Búsqueda de un lenguaje nacional

Unas palabras aparte merece el prosista, el de Macunaíma , aquel, " que era negro retinto e hijo del miedo de la noche " y era fruto, también, de las profundas investigaciones que había realizado Andrade sobre mitología indígena y sus leyendas. El nombre fue tomado de un estudio que realizó el alemán Theodor Koch Grünberg sobre los indios taulipang y arecuná de la zona del Amazonas. Según la profesora Gilda de Mello Souza: "Andrade demostró la búsqueda de una identidad nacional mediante un héroe que se va transformando: de chico se convierte en príncipe, después en emperador de la selva y luego en malandro en San Pablo y así hasta transformarse en la constelación de Osa Mayor."

El mayor hallazgo de Andrade se encuentra en el lenguaje. Quizás no se trate de un habla brasileña pero sí de un lenguaje personal y artístico donde combina vocablos de las diversas zonas. Según el profesor Bosi: "Andrade hizo un «bricolage» en su forma de narrar Macunaíma . Tiene tres estilos: un estilo de leyenda, solemne, épico-lírico; otro de crónica, cómico y desenvuelto; y otro de parodia, donde adopta la manera parnasiana típica, anterior al ´22, estilo Ruy Barbosa."

Andrade dibujó a Macunaíma como lujurioso, ávido, perezoso y soñador. Características éstas que tomó de un relato que había hecho de los brasileños uno de los teóricos del modernismo, Paulo Prado, en su libro El retrato del Brasil . Mitad epopeya, mitad novela picarezca, Macunaíma fue definida por el concretista Haroldo de Campos como una historia de búsqueda, una alegoría del Brasil que abandonó la posibilidad de construir una civilización tropical y había enfilado hacia rumbos europeos.

En 1934 le ofrecieron a Andrade formar el Departamento de Cultura de San Pablo. Conciente de que le debería dedicar todas sus energías, no quiso aceptar. Los amigos le insistieron, y aceptó. A pesar de su poca facilidad para dirigir un departamento, le impuso un ritmo dinámico e innovador (entre otras obras, se fundó la Biblioteca Infantil y se inició el edificio de la Biblioteca Nacional).

En noviembre de 1937 comenzó la dictadura, el llamado Estado Nuovo. Al año siguiente el autor era expulsado de su cargo y de San Pablo. El ministro de Educación, Capanema, conocido de Andrade, lo admitió como profesor en la Universidad Federal de Río. A pesar de que Andrade siempre había sido entusiasta y vital, comenzó a padecer una nostalgia que se transformó en angustia y lo acompañó hasta su muerte. Antes de partir, le escribió a su amigo Paulo Duarte, quien estaba exiliado en Nueva York: "No sé... es un gran vacío, una conciencia atolondrada, unas ganas de ser niño para llorar..."

En Río de Janeiro se dedicó a su cátedra y a elaborar una Enciclopedia Brasileña. Allí escribió un poema en que se ve una las constantes de Andrade, su amor por los neologismos: "Hay diosas, / Hay Venus, Domitillas / Haciendo «guanabaradas» / Por ahí" (donde le dio a "guanabaradas" la idea de "ligerezas"). Pero, a pesar de Río, sus diosas y sus "guanabaradas", el autor no soportó el alejamiento de su ciudad natal y en 1940 regresó. Allí deseaba, como le escribió a su amigo Paulo Duarte, "... buscar un empleúcho sin futuro, donde mi alma adormezca sin problemas ni entusiasmos ilusorios. También alquilaré una casita en un barrio, penetraré en los secretos de sus habitantes y recomenzaré pacatamente mis escritos".

Cuando había comenzado a cumplir su sueño, Andrade murió de un ataque cardíaco el 25 de febrero de 1945. Así desaparecía uno de los hombres que más había luchado para reflejar el alma de su tierra brasileña. A ésta le dejó de herencia, además de su propia obra, cerca de 17.000 volúmenes que había coleccionado sobre el arte brasileño, una inmensa cantidad de objetos pertenecientes a la cultural popular, numerosos manuscritos y documentos de su tiempo y varias obras pictóricas que había ido comprando a lo largo de su vida. Todo esto fue adquirido, en 1967, por la Universidad de San Pablo para incorporarlo al patrimonio del Instituto de Estudios Brasileños. Con justicia, Antonio Cándido dijo que la pérdida de Andrade se podía comparar a la de otro grande, Machado de Assis. Antes de morir, Andrade había escrito un poema dedicado a su eterna musa, la ciudad de San Pablo." Cuando yo muera quiero quedar,
No cuenten a mis enemigos,
Sepultado en mi ciudad.
Saudade".

LA MEDITACIÓN SOBRE TIETE

Aquí damos sólo el final de un extensísimo poema que Andrade escribió entre el 30 de noviembre de 1944 y el 13 de febrero de 1945, diez días antes de morir. Es su testamento poético y político. El poeta repasa, en forma elegíaca, su vida y su obra, y un sentimiento profundo de amor a la humanidad domina el texto, intentando vencer la amargura.

¿Por qué los dueños de la vida no me escuchan?
¡Yo sólo sé que no sé de mi! Saben de mí las fuentes
De agua, y yo bailo en ingeniosas ignorancias.
¡Mi baile es libre como el dolor que cruje, mi
Baile es tan voluble que posee mil sambas insonhados! (1)
Yo convertiría el crimen humano en un baile más denso
Qué estas olas negras de agua pesada y oleosa,
Porque mis gestos y mis ritmos nacen
Del incendio puro del amor... Repetición. Primera voz conocida, el Verbo.
Primer trueque. Primer dinero vendido. Repetición luego ignorada.
¡Cómo es posible que el amor se muestre también impotente
Ante el oro por el cual se sacrifican los hombres,
Cambiando la primavera que juega en la faz de las tierras
Por otro tesoro que duerme en el fondo baboso del río!
¡Es noche! Es noche... ¡Y todo es noche! ¡Y mis ojos son noche!
No distingo siquiera las barcazas en la noche
Solo la enorme ciudad. Y la ciudad me llama y me pulveriza
Y me disfraza en una queja triste y comedida,
Adónde iré a encontrar la malicia del Buey Paciencia
Resucito. Flor. Mi suspiro herido se aferra,
No quiere salir, sacia el pecho de ardor ardiloso,
Abre la mirada, y mi mirada procura flor, un tintinear
En los aires, en las luces lejanas, en el pecho de las aguas,
En la imagen baja de las nubes.


Son formas... Formas que huyen, formas
Enteras, atropellándose, un tintinear de formas huidizas
Que apenas se separan, flor, se cierran, flor, flor, vagas, inaccesibles,
Es de noche. Y todo es noche. ¡Río, lo que yo puedo hacer!...
¡Río, mi río... pero posiblemente haya
Otra vida mejor del otro lado de allá
De la sierra! ¡Y he de guardar silencio!
¡Qué puedo hacer! ¿He de guardar silencio
De este amor más perfecto que el de los hombres?
Estoy pequeño, inútil, bicho de la tierra, derrotado.
No obstante soy el mayor.¡siento una grandeza infatigable!
Yo soy mayor que los vermes y todos los animales
Y todos los vegetales. Y los volcanes vivos y los océanos,
Mayor... mayor que la multitud del río esclavizado,
Mayor que la estrella, mayor que los adjetivos,
¡Soy hombre! ¡Vencedor de las muertes, noble a pesar de los días
Transfigurado a pesar de los profecías!
Yo rechazo la paciencia, el buey murió, yo rechazo la esperanza,
Yo me encuentro tan cansado en mi furor.
Las aguas apenas murmuran hostiles, agua vil aunque paulista obstinada
Que sube y se explaya, llevando las auroras estancadas
Para los sufrimientos del pecho de los hombres.
... Y todo es noche. Sobre el arco admirable
Del puente de las Bandeiras, muerta, disoluta, floja,
Una lágrima, apenas una lágrima,
Aún continúo alga oculta en las aguas de mi Tietê (2)

(1)  Neologismo, mezcla de insonia (insomnio) y sonhos (sueños).
(2)  Río de San Pablo.

Traducción: A. R.

Bibliografía

Poesía

Hay una gota de sangre en cada poema, 1917

Pauliceia Alucinada, 1922

Losango Caqui, 1926

Tribu de Jabuti, 1927

Remates de males, 1930

Poesías, 1941

Lira paulistana (con El carro de la miseria), 1945

Prosa

Primer ritmo (cuentos), 1926

Amar verbo intransitivo, 1927

Macunaíma, el héroe sin ningún carácter, 1928

Belazarte (cuentos), 1934

Cuentos nuevos, 1956

Taxi y crónicas, 1976

El turista aprendiz, 1976

Ensayos, críticas y cartas

La esclava que no es Isaura, 1925

Ensayo sobre la música brasileña, 1928

Compendio de historia de la música, 1929

Modinhas imperiales (romanzas), 1930

Romance con la medicina(crítica y folclore), 1939

Música del Brasil (historia y folclore), 1941

El movimiento modernista, 1942

Aspectos de la literatura brasileña, 1943

Curso de filosofía e historia del arte, 1950

Danzas dramáticas del Brasil, 1959

Música de hechicería en el Brasil, 1963

Aspectos de la música brasileña, 1965

Aspectos de las artes plásticas en Brasil, 1965.

Obras completas

Obras completas (20 vol.), 1943-1966